
Moncayo por el corredor del Germandes

He escuchado en más de una ocasión que un montañero de España no es montañero si no ha hecho el Moncayo invernal.
Y hasta que no vienes a esta montaña no sabes por qué lo dicen. Si tienes la misma suerte que tuve yo y que han tenido muchos otros, te pillará una ventisca muy fuerte con nieve y con una visibilidad que brillará por su ausencia. Es justamente esto lo que hace que te sientas todo lo contrario a cómodo y confortable, sumado a la obvia dificultad de la ruta, donde dos piernas no bastan: debes hacer uso del piolet o piolets para ascender y estar preparado para un autorrescate por su fuerte pendiente.
Es una pasada de montaña y, sin duda, no es una ruta para pasear, sino para sufrir y después sentir la satisfacción de haber hecho esta magnífica cumbre.
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